Evaluar
Comprender punto de partida y restricciones.
No queremos que entrenes siguiendo instrucciones que no entiendes.
El método nos ayuda a escuchar, ordenar la información y explicarte por qué proponemos cada paso. Después lo revisamos contigo.

Cada sesión tiene una intención, pero también espacio para escuchar lo que está pasando ese día. Usamos la información que hace falta y dejamos registro de lo importante para decidir contigo el siguiente paso.
La preparación del material y del seguimiento forma parte de la calidad del servicio.
Comprender punto de partida y restricciones.
Definir prioridades, carga y progresión.
Entrenar con instrucciones claras y técnica aplicable.
Registrar lo necesario para interpretar la respuesta.
Comparar evolución, adherencia y contexto.
Modificar el plan cuando existe una razón.
No empezamos por lo que al entrenador le gusta hacer. Empezamos por lo que tú necesitas.
La estructura nos ayuda a mantener la calidad; lo que hacemos dentro de ella se adapta a ti.
Guardamos solo la información que puede ayudarnos a entender cómo vas o a decidir un cambio.
Si tu contexto cambia, no seguimos con lo mismo por inercia.
La técnica es estable y la recuperación acompaña.
La progresión puede avanzar de forma gradual.
La ejecución ya no refleja lo planificado.
Paramos, adaptamos o cambiamos el ejercicio y dejamos claro por qué.
La agenda o la recuperación cambian.
Reorganizamos la semana para que puedas mantener continuidad sin perder calidad.
Registro útilLo que pasó en una sesión no se pierde: sirve para decidir la siguiente.
Criterios compartidosAunque cambie la modalidad, queremos que la forma de evaluar y revisar siga siendo coherente.
Responsabilidad profesionalLas herramientas apoyan; la decisión sigue siendo humana.
El Diagnóstico IRI permite convertir el punto de partida en una recomendación práctica.