Planificación individual
La sesión tiene un propósito claro; no llegamos a improvisar qué toca.
Si necesitas que estemos ahí contigo, la sesión presencial nos permite observar, corregir y adaptar en el momento.
Antes de empezar, confirmamos contigo que ubicación, horario y espacio tengan sentido.

Estar contigo en la sesión nos permite corregir a tiempo, ajustar la carga y ver detalles que a veces no se cuentan con palabras.
La ubicación y el espacio de entrenamiento se confirman antes de comenzar.
La sesión tiene un propósito claro; no llegamos a improvisar qué toca.
Corregimos y adaptamos mientras entrenas, no días después.
Definimos carga y descansos con un motivo y dejamos registro para poder ajustar.
Lo que pasa hoy nos ayuda a decidir qué hacer la próxima vez.
La frecuencia y la distribución se definen después del Diagnóstico IRI.
Antes de empezar revisamos qué toca y cómo llegas ese día.
Durante la sesión observamos técnica, esfuerzo y respuesta.
Después guardamos lo importante para no empezar de cero en la siguiente sesión.
Cada página explica las condiciones prácticas del servicio presencial. La disponibilidad se confirma siempre de manera individual.
El Diagnóstico IRI nos ayuda a decidir contigo cuánta supervisión necesitas y qué forma de trabajo tiene más sentido.